Concepción Arenal -Gallega Universal-
Pionera de la humanización del Derecho Penal
y defensora de los Derechos de la Mujer
Pionera de la humanización del Derecho Penal
y defensora de los Derechos de la Mujer
EL IDEAL
EN LA SUPERACIÓN SOCIAL DE LOS JÓVENES
-16 de agosto de 1969-
©Giuseppe
Isgró C.
Cada generación es portadora de nuevos ideales, de ahí la
manifestación continua de la renovación
de la sociedad y del progreso que cada vez más caracteriza a la
humanidad.
Por estos mismos ideales se originan las tan conocidas
transformaciones sociales de todas las
épocas y etapas de la vida humana, que aún cuando de ninguna se deriva una
trascendencia de mayor magnitud que la del revuelo mundial actual, todas sin
embargo han reflejado la importancia trascendental que el momento permitía.
Desde que el ser humano experimentó la necesidad de vivir en
sociedad, se originaron las leyes y normas cuya creación permitió las
realizaciones y la vida en común. Estas normas y leyes se fueron perfeccionando
con el desarrollo progresivo de los pueblos, cuya evolución, en cada etapa, era
impulsada por la nueva generación de jóvenes. En este proceso de renovación constante de la sociedad
humana, se ha llegado al estado actual, el cual en su culminación presenta
grandes perspectivas para seguras realizaciones hacia el logro de una mejor
estructuración social, cuyo momento actual constituye una gran transición
social-humana.
Los ideales de progreso que caracterizan los años de juventud,
dejan de serlos al alcanzar el hombre la madurez, para dar paso a ideales de
mayor trascendencia social-humana. Si esto se acepta como la realidad que
representa, entonces se da la oportunidad para la formación y el desarrollo de
esos nuevos ideales. Si por el contrario, intereses creados impiden reconocer
esta realidad y se obstaculiza el libre florecimiento de toda iniciativa, de
todo ideal de superación y progreso, nacen los dogmas y atavismos sociales que
impiden toda libre evolución humana.
Experimentalmente, es de nuestro conocimiento que ciertas
teorías o cosas que ayer eran consideradas como grandes verdades, hoy han
dejado de serlo para dar paso a nuevas teorías que desaprueban a las
anteriores; igual acontecerá con las consideradas hoy “grandes verdades” cuando
nuevas generaciones del presente y del futuro establezcan otras que a éstas
sustituyan. Y serán los jóvenes portadores de enérgicos y nuevos ideales quienes con el paso armónico del tiempo
impulsarán el avance de esta evolución.
Las generaciones pasadas han tenido que superar muchos
obstáculos e intereses creados para dar curso a la libre realización de sus
ideologías. Ellos han criticado, han protestado y han impulsado el progreso
social-humano. Hoy corresponde hacer lo mismo a los jóvenes del momento, y en
verdad lo hacen, pero: -¿es efectiva la actividad por ellos desarrollada? Sobre
este particular tendría grandes críticas que hacer, y aún cuando por razones de
espacio no puedo extenderme, dejaré establecidos algunos aspectos
fundamentales.
Ellos protestan y se declaran inconformes sobre ciertas
cuestiones sociales y es una forma de impulsar la evolución humana aún cuando
esas manifestaciones no sean en sí la solución en el momento.
Los jóvenes de hoy requieren una larga reflexión sobre la índole
y cauce de sus ideales. Existe la imperiosa necesidad de comprender que la
humanidad del presente y del futuro confía en su preparación y capacidad para
el logro de una mejor estructuración social, donde no exista aquello por lo que
se protesta y manifiesta inconformidad.
Es lícito levantar voces de protesta en contra de los dogmas
de cualquier índole que impidan las libres realizaciones humanas y el
florecimiento de los nuevos ideales y valores, pero señalar defectos sociales
involucra el deber de aportar soluciones y contribuir a su realización. No como
ha sucedido en algunas congregaciones o denominaciones juveniles, que han
manifestado su inconformidad y elevado gritos de protestas, pero han dejado de
dar sus respectivos aportes para la solución anhelada.
Los jóvenes del futuro elevarán protestas de mayor magnitud en
relación a la generación actual. ¿Nuestra generación ha estado a la altura de
las que les precedieron? ¿Hemos o estamos realizando la labor que nos ha sido
encomendada por la naturaleza de las cosas? Los resultados son los que darán el
veredicto final.
Los jóvenes de ideales definidos, cuya existencia se
desarrolla en continuas actividades y estudios, esos sí merecerán la aprobación
de todos y serán admirados en la magnitud de sus obras como precursores de una
nueva era, en estos momentos de transición social.
¡Jóvenes! ¿Tenemos ideales de gran trascendencia en la
evolución social-humana? ¿Sí? ¡Entonces, basta de inactividad! ¡Manos a las
obras! Que la acción demuestre la veracidad de las ideas. La evolución humana
sólo es posible mediante la activa preparación y el constante trabajo. Si
tenemos ideales, -¿por qué no trabajar por su realización?
Publicado
en el Diario La Prensa, Puerto La Cruz, Venezuela, el día 16 de agosto de
1969.-

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