lunes, 20 de mayo de 2013

EL IDEAL EN LA SUPERACIÓN SOCIAL DE LOS JOVENES


Concepción Arenal -Gallega Universal-
Pionera de la humanización del Derecho Penal
y defensora de los Derechos de la Mujer


EL IDEAL
EN LA SUPERACIÓN SOCIAL DE LOS JÓVENES

-16 de agosto de 1969-

©Giuseppe Isgró C.



Cada generación es portadora de nuevos ideales, de ahí la manifestación continua de la renovación  de la sociedad y del progreso que cada vez más caracteriza a la humanidad.
Por estos mismos ideales se originan las tan conocidas transformaciones sociales  de todas las épocas y etapas de la vida humana, que aún cuando de ninguna se deriva una trascendencia de mayor magnitud que la del revuelo mundial actual, todas sin embargo han reflejado la importancia trascendental que el momento permitía.
Desde que el ser humano experimentó la necesidad de vivir en sociedad, se originaron las leyes y normas cuya creación permitió las realizaciones y la vida en común. Estas normas y leyes se fueron perfeccionando con el desarrollo progresivo de los pueblos, cuya evolución, en cada etapa, era impulsada por la nueva generación de jóvenes. En este proceso  de renovación constante de la sociedad humana, se ha llegado al estado actual, el cual en su culminación presenta grandes perspectivas para seguras realizaciones hacia el logro de una mejor estructuración social, cuyo momento actual constituye una gran transición social-humana.
Los ideales de progreso que caracterizan los años de juventud, dejan de serlos al alcanzar el hombre la madurez, para dar paso a ideales de mayor trascendencia social-humana. Si esto se acepta como la realidad que representa, entonces se da la oportunidad para la formación y el desarrollo de esos nuevos ideales. Si por el contrario, intereses creados impiden reconocer esta realidad y se obstaculiza el libre florecimiento de toda iniciativa, de todo ideal de superación y progreso, nacen los dogmas y atavismos sociales que impiden toda libre evolución humana.
Experimentalmente, es de nuestro conocimiento que ciertas teorías o cosas que ayer eran consideradas como grandes verdades, hoy han dejado de serlo para dar paso a nuevas teorías que desaprueban a las anteriores; igual acontecerá con las consideradas hoy “grandes verdades” cuando nuevas generaciones del presente y del futuro establezcan otras que a éstas sustituyan. Y serán los jóvenes portadores de enérgicos y nuevos ideales  quienes con el paso armónico del tiempo impulsarán el avance de esta evolución.
Las generaciones pasadas han tenido que superar muchos obstáculos e intereses creados para dar curso a la libre realización de sus ideologías. Ellos han criticado, han protestado y han impulsado el progreso social-humano. Hoy corresponde hacer lo mismo a los jóvenes del momento, y en verdad lo hacen, pero: -¿es efectiva la actividad por ellos desarrollada? Sobre este particular tendría grandes críticas que hacer, y aún cuando por razones de espacio no puedo extenderme, dejaré establecidos algunos aspectos fundamentales.
Ellos protestan y se declaran inconformes sobre ciertas cuestiones sociales y es una forma de impulsar la evolución humana aún cuando esas manifestaciones no sean en sí la solución en el momento.
Los jóvenes de hoy requieren una larga reflexión sobre la índole y cauce de sus ideales. Existe la imperiosa necesidad de comprender que la humanidad del presente y del futuro confía en su preparación y capacidad para el logro de una mejor estructuración social, donde no exista aquello por lo que se protesta y manifiesta inconformidad.
Es lícito levantar voces de protesta en contra de los dogmas de cualquier índole que impidan las libres realizaciones humanas y el florecimiento de los nuevos ideales y valores, pero señalar defectos sociales involucra el deber de aportar soluciones y contribuir a su realización. No como ha sucedido en algunas congregaciones o denominaciones juveniles, que han manifestado su inconformidad y elevado gritos de protestas, pero han dejado de dar sus respectivos aportes para la solución anhelada.
Los jóvenes del futuro elevarán protestas de mayor magnitud en relación a la generación actual. ¿Nuestra generación ha estado a la altura de las que les precedieron? ¿Hemos o estamos realizando la labor que nos ha sido encomendada por la naturaleza de las cosas? Los resultados son los que darán el veredicto final.
Los jóvenes de ideales definidos, cuya existencia se desarrolla en continuas actividades y estudios, esos sí merecerán la aprobación de todos y serán admirados en la magnitud de sus obras como precursores de una nueva era, en estos momentos de transición social.
¡Jóvenes! ¿Tenemos ideales de gran trascendencia en la evolución social-humana? ¿Sí? ¡Entonces, basta de inactividad! ¡Manos a las obras! Que la acción demuestre la veracidad de las ideas. La evolución humana sólo es posible mediante la activa preparación y el constante trabajo. Si tenemos ideales, -¿por qué no trabajar por su realización?

Publicado en el Diario La Prensa, Puerto La Cruz, Venezuela, el día 16 de agosto de 1969.-

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