martes, 28 de mayo de 2013

MARÍA DONDENA, LA GATA QUE REALIZÓ UNA HAZAÑA


MARÍA DONDENA,
LA GATA QUE REALIZÓ UNA HAZAÑA
23 de Diciembre de 1969


©Giuseppe Isgró C.



El relato que sigue, fue escrito por el autor en diciembre de 1969. Es una historia verídica, la cual le fue contada por una familia amiga, en Venezuela. La hazaña había ocurrido a mediados de los años 50, del siglo XX.

El mensaje que contiene sigue vigente. Entre la variada bibliografía consultada  durante años, a nivel internacional, este caso refleja la mayor distancia en un fenómeno de esta naturaleza. Los nombres reales fueron sustituidos, excepto el de la protagonista: María Dondena.

Era un día de octubre. La familia Romento, integrada por el matrimonio y tres hijos, en uno de sus viajes periódicos a Caracas, trajeron de Boleitas una gata negra con manchas blanquecinas, algo fea pero simpática con sus vivaces ojos.

El viaje, la gata, lo había realizado encerrada en una caja de cartón, en el viejo carro de la familia.

-¿Quién iba a pensar que esa larga incomodidad de cinco horas de viaje le permitiría aprovechar la gran oportunidad de su vida? La de demostrar al mundo lo grande y real de la inteligencia y capacidad de los gatos, cuya máxima expresión ella representaba en ese momento.

-¡Por fin hemos llegado!, -se habrá dicho María Dondena, al verse libre de la oscura caja donde había realizado su duro viaje.

La familia Romento, al llegar a su residencia, en Puerto La Cruz, había sacado a la asustada gata y encerrado en una pequeña habitación que le servía de depósito.

La señora Romento, después de dar alimento a María Dondena, se retiró tranquila a reposar del largo y cansado viaje.

–Ya se acostumbrará al nuevo hogar-, pensaba mientras cerraba la puerta. Pero, la realidad era muy otra. María Dondena parecía no estar conforme; allí, en Boleitas, vivía muy bien. Bueno, aquí con la familia Romento, también viviría excelentemente; pero no sería lo mismo. Quizá la vida romántica de María Dondena, allí en Boleitas, le hacía pensar de esta manera. Posiblemente era el afecto que sentía por sus antiguos dueños. En fin, -¿quién sabe lo que era? ¡Son cosas de gatos! Sólo sabemos que no estaba conforme con todo aquello y eso nos basta. -¡Escaparé!, -repetiría en su serena mente, mientras estudiaba el terreno con impasibilidad y férrea decisión.

La señora Romento, por descuido, había dejado media abierta una pequeña ventana en el lado sur de la casa. Seguramente, no era la casualidad la que ayudaba a María Dondena. ¡Muchas veces suceden cosas tan extrañas! Esta era una de aquellas. Afortunadamente ayudaba a la futura heroína.

María Dondena, mientras observaba palmo a palmo la habitación, fijó sus vivaces ojos en lo que sería tabla de su salvación. Allí estaba la salida que la ponía cara a la libertad. Saltando, rápidamente, por encima de unas cajas, María Dondena alcanzó la ventana, encontrándose ya libre.

Era ese el inicio de la parte culminante de la hazaña. Pero, -¿sabía ella que le separaban 400 Km? -¿Tendría fuerzas suficientes para llegar hasta allí? Otra interrogante tomaba cuerpo: -podría ella orientarse? -¿Cómo regresar si ni siquiera había visto por dónde había venido?

Estas preguntas le habían puesto a meditar, llegando quizá a exclamar: -¡No importa, apelaré a las facultades psíquicas propias de los seres vivientes y regresaré!

Convencida, seguramente, de su triunfo, emprende el retorno que había de conducirle a su amado hogar.

Al día siguiente, cuando la señora Romento fue a llevarle algo de comer, encontró que María Dondena ya no estaba allí. Preocupada, miró por todos lados, pensando que posiblemente se encontraba en alguna de las cajas que allí estaban. Pero no, la pequeña ventana abierta aclaró la realidad. ¡Maria Dondena, había escapado!

No sabemos las miles de situaciones que habrá vivido María Dondena. El hambre, de seguro habrá devorado su vacío estómago, aunque, mirándolo bien, son cazadores natos y se las ingenian. La reseca carganta pocas veces habrá encontrado agua, la odiada agua, que apaciguara, aunque levemente, su sed. Pero, superior a todo obstáculo, fiel a todo propósito, realizó la hazaña. María Dondena demostraba ser extraordinaria.

Ocho meses después, la familia antigua de María Dondena, veía llegar una gata en el gran patio de la casa. Era una gata maltrecha. Los gatos del lugar, acostumbrados tanto a echar a todo semejante extraño, por el contrario, se le acercaron con muestra de alegría, como aquellos que después de haber fuera por muchos años a un ser querido, a su regreso le reciben con mezcla de lágrimas y alegría.

Los niños fueron los primeros en exclamar: -¡Mamá, es María Dondena! La sorpresa no pudo ser mayor para aquella señora. Una gata que para demostrar el afecto que siente por sus dueños recorre tantos kilómetros, no pudo menos que despertar, en aquella familia, un gran sentimiento de admiración y cariño. Se le tomó una foto, para registrar el acontecimiento.

Con todo cuidado, María Dondena es atendida por la señora Eugenia, que así se llama aquella señora que la había regalado. Con atenciones maternales curó los efectos de tan largo viaje, cuyas huellas estaban a la vista.

Al cabo de algunos días, María Dondena, pensaba quizá, que ya había realizado bastante en su intensa vida, o, probablemente intuía que ya se había completado el lapso previsto para ese ciclo de vida;  con serenidad manifiesta en los hermosos rasgos de su cara, apaciblemente abandona el mundo de la materia para renacer en el del espíritu, satisfecha, seguramente, de su hazaña.

Realmente fue una hazaña. Casos como estos, indudablemente, siembran interrogantes en las mentes de las personas todas. El relato anterior, evidencia que los animales en general, poseen ciertas facultades de índole psíquica, sobre las cuales tienen gran control, y que, en momentos dados, les permiten hacer realizaciones que a la vista de los seres humanos se catalogan simplemente de extraordinarias.

Los seres humanos, en grado extraordinariamente más elevado, aunque similar en naturaleza, poseen esas facultades psíquicas, las cuales, es preciso, conocer, desarrollar y utilizar en mayor grado. Se ha comprobado, según recientes investigaciones científicas, que el ser humano sólo utiliza apenas de un 8 a un 10 por ciento su potencial psico-espiritual.

La hazaña realizada por María Dondena, evidencia claramente esas facultades o mundo aun poco conocido en experiencias, el cual, bien vale el esfuerzo comenzar a conocer más profundamente.

Quedan, por supuesto, algunas preguntas por contestar en cuanto a cómo lo hizo, qué facultades psíquicas utilizó, qué aspectos sobre el carácter y la personalidad de María Dondena reflejan el relato, así como el hecho de regresar a su antiguo hogar denota determinadas clases de sentimientos o afectos hacia sus anteriores  dueños, al lugar al cual ella estimaba que pertenecía y la capacidad de tomar decisiones y elegir donde quiere vivir y la de asumir riesgos tan importante hasta el punto de no importarle tardar ocho meses en regresar a la que consideraba su casa, al margen de tantas otras ideas que, con su estudio y análisis podrían surgir.


Publicado en el Diario La Prensa, el día 23 de Diciembre de 1969.


domingo, 26 de mayo de 2013

ESBOZOS SUTILES



ESBOZOS SUTILES
23-09-1969

©Giuseppe Isgró C.



Cuando dispersos los ideales concluyen un ciclo, la gente busca orientarse de acuerdo con las inquietudes de los tiempos. La inteligencia, afrontando la solución de las situaciones que la vida diaria les va ofreciendo, proyecta su luz, iluminando la senda. El ánimo fortalecido por la integridad de los valores que le sostienen, encuentra el sentido de la existencia.

La realización activa de las sutiles cualidades de algunos seres de férrea voluntad y visión de águila, determinan el cauce en la orientación humana. Todo culmina según se espera. La etapa transitoria pasa; la nueva nace.

Los hercúleos brazos del hombre del campo extraen de la madre tierra sus preciadas esencias. Son los proveedores de la sutil energía que reanima el cuerpo en el diario trajín. La inquieta mente del hombre de la ciudad, lanzado en activa carrera en contra del tiempo, efectúa una acción afanada, realizando la obra de los siglos en un esfuerzo supremo por sobrevivir en las luchas por la vida y culminar exitosamente el proceso continuo de evolución en sus distintas etapas.

La dinámica juventud que inicia su carrera en la existencia, completa la trilogía de una sociedad insatisfecha e inclinada a una renovación de los ideales. Esos ideales caracterizan cada época en la historia. El libre florecimiento de ellos permite el avance de los pueblos y de la civilización. La no renovación al culminar la etapa de manifestación, produce los trastornos sociales y el estancamiento humano, cuya corrección es necesaria y dará inicio a una nueva época, imprimiéndole el sentido direccional más conveniente.

El rico y el pobre, el sabio y el ignorante, todos penden de la sutil esencia que se llama vida. Esa vida tiene leyes y el ser humano ha de cumplirlas si efectuar quiere su evolución, disfrutando del bienestar y de la visión amplia que ella proporciona. Todos debieran mostrarse confiados en las pruebas que la vida pudiera deparar. Si alguna vez la duda tuviera acceso en su ánimo y se llegara a caer estrepitosamente, quizá ayuda recordar a Confucio, especialmente cuando dice: -“No hay que vanagloriarse de nunca caer, sino de levantarse cada vez que se cae”-. Entonces se inicia la lucha con más fuerza y ahínco y ese mundo inmenso que parecía indomable con sus situaciones por resolver, se domina, pudiendo salir victorioso en los embates sostenidos.

Es del conocimiento de todos, que es poco probable que exista quien de una u otra manera se encuentre libre de situaciones por resolver. Tenía razón Sócrates, cuando dijo: -“Si cada uno de los seres humanos acumulara sus circunstancias y entre todos formaran una enorme montaña para luego dividirla entre toda la humanidad, en partes iguales, cada quien regresaría a su casa con la propia”-.

La observación de lo anterior permite valorar a cada quien por su auténtico valor, determinando que nadie tenga porque sentirse más o menos que ningún otro ser humano. Por otra parte, si todos somos participes de la influencia de las condiciones socio-económicas y humanas, -¿por qué en un solo querer unánime no habríamos de contribuir a la eliminación de las causas que las producen y de esta manera disfrutar más de los beneficios y de los atractivos de la vida?

El hombre lucha por un porvenir cada vez mejor, aunque éste se presente algunas veces luminoso, y otras precise aclararse. El ser humano, imbuido de la sutil inspiración de la vida, penetra en el infinito y va encontrando luces.

Los grandes hombres –y las grandes mujeres- de la mente, con el aporte dado y por dar, definen en cada época o etapa, el progreso de la humanidad. Todos contribuyen, y experimentan según que grado de evolución hayan conquistado. Luchan por una vida mejor, un mayor bienestar y una cultura más amplia.

Es una aspiración necesaria. Los valores humanos se deben cultivar cual preciada flor que desvela al jardinero. La humanidad ha de conquistar su bienestar y su evolución. Quizá  sean encarriladores efectivos los ideales de estudio, amor y trabajo.

Adelante.



Publicado en el Diario La Prensa, de Puerto La Cruz, El 23 de septiembre de 1969.

viernes, 24 de mayo de 2013

EL IDEAL EN LA PROPIA EVOLUCIÓN


Giosué Carducci
-Premio Nobel de Literatura-

EL IDEAL EN LA PROPIA EVOLUCIÓN
-30-10-1969-

©Giuseppe Isgró C.


…El hombre sin un ideal,
es como la tierra sin sol,
como la flor sin fruto,….
de su letargo precisa despertar,
para, plenamente, vivir -.


La humanidad, hoy como nunca, vive momentos de incertidumbre, de miras equívocas hacia un futuro que precisa exactas definiciones, para imprimirle un sentido cierto al destino humano.
Los pseudo líderes, en su ambición, arrastran tras de sí a los que viviendo aprisa, por las condiciones del medio de vida presente, no se percatan de que viven y de que son envueltos por los ríos turbulentos de las bajas pasiones y negativismos psicológicos, pasándoles desapercibida la existencia del disfrute de un bienestar equilibrado y de una propia evolución controlada. Para esto, como condición fundamental exigida por la naturaleza humana, se requiere la libre manifestación de la conciencia interna del hombre y la formación de un ideal, un ideal común de Amor, trabajo y estudios en las múltiples ramificaciones de la naturaleza y sus manifestaciones en la vida.
Vivir para un ideal es percatarse de las realidades existenciales y constituirse en el guía y paladín de la propia razón y conciencia. En tal virtud, si se alcanza una conciencia plena para la formación de un ideal definido, las fuerzas naturales que gobiernan al ser vendrán en su ayuda creando la condición favorable al fin propuesto.
-“La humanidad, -dice José Ingenieros- necesita fe, pero una fe puesta en el futuro, que no le sirva de consuelo sino de esperanza, que le impulse a luchar activamente contra las causas del mal, que sea fuerza renovadora y no regresiva pasividad”. La fe, para el ser progresista, e idealista, debe significar el conocimiento de las propias fuerzas y facultades, y a la vez, la confianza en el éxito del ideal concebido. A esto, nos completa Joaquín Trincado: -“Sólo las obras hacen fe”; por lo cual se hace obvia la necesidad de ser activos y llevar todo a la práctica y a la experimentación para obtener la convicción de lo que se postula. Resumiendo lo anterior, diremos: Sólo la convicción de un ideal permitirá a un individuo desarrollar actividades que aporten valores en pro de la propia evolución y de la colectividad en que vive.
Sólo de esta manera podrá justificarse delante de la existencia que de él espera el equilibrio de la evolución.
Todo individuo vive de acuerdo a ideas concebidas; en sus actos antepone justificaciones de índole diversas, lo cual demuestra que vive sujeto a creencias que determinan el cauce de su existencia. Las funciones desempeñadas lo son por impulsos espontáneos de fuerzas manifiestas de “algo” interno del individuo, a cuya fuente se le denomina conciencia. Si estas fuerzas internas son dirigidas, el ser se torna en auto-dirigente del destino de su existencia. A estas alturas caben las preguntas: 1) Es abstracto e indefinido el destino de cada ser? 2) ¿Es posible gobernarlo? A lo cual podemos contestar que, el destino de todo ser presenta una fase indefinida pero no abstracta, por cuanto se manifiesta gradualmente en el transcurso de la existencia, e inclusive, por una guía interna que refleja las propias tendencias y facultades, se puede determinar el curso a seguir en la vida, por lo cual asentamos: Sí es posible dirigir el gobierno del propio destino. ¿Cómo? Encauzando las propias fuerzas a una meta prefijada por medio de la potencia del ideal manifiesto en la conciencia –intuitiva- de todo individuo.
El ideal máximo que el ser puede forjarse en la vida, es el conocimiento de la misma y de las leyes que les rigen. Quilón, el Lacedemonio, en la antigua Grecia, lo reveló cuando dije: -“Hombre, conócete a ti mismo, que el estudio propio del hombre no es conocer a Dios, sino conocerse a sí mismo”-. Denota, indudablemente, sabiduría inmensa este eterno pensamiento de Quilón. Pero, a pesar de haber pasado tantos siglos desde que él lo inscribiera en el portal del Templo de Apolo, en Delfos, -¿cuántos se conocen a sí mismos? -¿Cuántos pueden regular sus propias vidas? Solamente aquellos que se han forjado el ideal de la propia evolución.
En el Universo, toda partícula de materia, molécula, átomo, electrón, etc., actúa en el centro y punto de equilibrio que lo determinan las propias fuerzas (vibraciones emitidas por el espíritu elemental de cada elemento o sustancia) y, en ese centro, está en continúo movimiento, por cuanto todo cuanto existe, es debido a un desplazamiento continuo de vibraciones, en cuyo centro se activan en evolución perenne. De ahí la armonía en las funciones de la naturaleza. De igual manera, el ser humano, Microcosmos o Universo en miniatura, tiene su propio centro y funciones específicas a las fuerzas y facultades correspondientes al estado alcanzado en su escala evolutiva. Este mecanismo es regido por la ley de Afinidad con la cooperación de las leyes de justicia, igualdad y compensación, que ubica y reubica a cada ser de acuerdo a la propia suma existencial, progreso evolutivo y estado de conciencia alcanzados en un momento dado. Este proceso se encuentra en constante transformación de acuerdo a cada pensamiento sostenido en la pantalla mental y a la respectiva acción ejecutada.
El conocimiento de las propias facultades involucra dominio de sí mismo y perfeccionamiento continuo del ideal concebido. José Ingenieros, nos vuelve a ocupar, cuando dice: -“En todo lo que existe actúan las fuerzas de perfección. Amar la perfección implica vivir en un plano superior a la realidad inmediata”
En efecto, el ideal de perfección determina la inexistencia de estancamiento y la generación de las fuerzas morales, impulsando a la vez la evolución humana a un plano superior, cuya esencia constituye la razón por la cual existimos.
Se admira a los grandes hombres –y a las grandes mujeres- que en la historia de la humanidad han dejado páginas de heroísmo y valor, por cuyo continuo sacrificio ha sido posible el progreso de los pueblos; sus luchas ante los intereses creados les ha valido, muchas veces, pagar un costo muy elevado en su integridad física, empero, ningún temor fue suficiente para frenar la fuerza de sus ideales renovadores y en todas las épocas en que han vivido han dejado establecido siempre un nuevo avance en la escala evolutiva humana.
La culminación de los grandes ideales, concebidos y llevados a la cumbre del éxito por hombres y mujeres insignes, ha sido siempre el estímulo orientador en el logro de los propios ideales. El ser humano, con sus fuerzas creativas, transforma todo cuanto existe. Visualiza y materializa los matices que harán más expresiva su obra en belleza y sublimidad y es que él, cada vez que crea nuevas formas en la naturaleza, es porque ya alcanzó antes ese estado de realización, cuyo progreso conquistado se reconoce por la magnitud de las obras realizadas; las cuales desarrolla por su misión implícita de evolución, de cuya semilla germinante dotó el Creador en el principio inmemorable, cuya escala evolutiva en la naturaleza toda la observamos. En ella, el ser humano asciende la propia, cuyas etapas supera sólo por la fuerza generadora de los distintos ideales que en forma periódica se manifiestan en la conciencia como deseos e inquietudes cuyos impulsos le llevan a la realización del ideal en la propia evolución.

EVOLUCIÓN

Sumido en la percepción de un ideal
el ser avanza en su destino;
con su fuerza doblega
las trabas que a su paso se interponen
dándole a todo lo que existe
la expresión que en su mente visualizada
refleja la condición de su existencia.

Es el hombre un ser
de naturaleza en constante transformar,
en su condición de rudimentaria vida
aparente valor no tiene,
pero tampoco diamante alguno
refleja valor en estado bruto,
pero al pulimentar su concha
exterioriza valor inmenso
que a todos cautiva.

En idénticas condiciones
el ser en su evolución
pulimenta las capas que su luz opaca,
trasluciendo la grandeza
de la ya alcanzada evolución.

En continuas y activas luchas
el ser evoluciona
y de saber nuevos horizontes alcanza,
que esa visión les dan del más allá.

Es ley, pues, y en la esencia de la vida
el ser se renueva;
la naturaleza cual madre bondadosa
en su seno le acoge y alimenta,
y en ella desarrolla
condición de creador de formas.
Concibe los ideales que realizarlos
constitúyesele en fin de la existencia
y en ésta visualiza los matices
que harán más expresiva

su obra de evolución.

martes, 21 de mayo de 2013

¿POR QUÉ NECESITAMOS AMAR AL CONOCIMIENTO Y A NUESTROS SEMEJANTES?


Alexis Carrel, Premio Nobel de Medicina.
Uno de los pensadores más importantes del siglo XX.

¿POR QUÉ NECESITAMOS AMAR AL CONOCIMIENTO 
Y A NUESTROS SEMEJANTES?

-17 de septiembre de 1969-


©Giuseppe Isgró C.


Iniciar temas como el que nos ocupa, que son de gran trascendencia social en la orientación de los valores humanos, presupone la existencia de personas con profundo interés hacia aquellos ideales de auto-superación, indispensables para una evolución constante.
En realidad, todos los seres humanos, de una u otra manera, manifiestan profunda preocupación e interés en ocuparse de aquello que estimula a las facultades intelectuales y les permita un desarrollo de las propias fuerzas creativas.
Esto indica sobre todo que no se yace estancado y que se está en posesión de ideales renovadores y definidos. Una acción continua permitirá coronar exitosamente a los mismos.
Los ideales máximos que ser alguno jamás quedará excluido de cumplir, son aquellos que esbozan, en primer lugar, el sabio Quilón, el Lacedemonio, en su máxima: -“Conócete a ti mismo”, y en segundo lugar, aquella que enseñara otro hombre no menos sabio: Jesús: -“Amaos los unos a los otros”-.
Estas máximas encierran toda la sabiduría –potencial- Universal, lo cual podremos observar en el transcurso del presente trabajo.
El amor, ese sentimiento sublime en el que los espíritus humanos comienzan a vibrar en más elevado grado, cada día, es la ley sabia de la Creación. Es la energía que en el ser humano manifiesta e inspira los más grandiosos anhelos de palpar la refulgente luz de la evolución. -Es decir, estados más elevados de conciencia-.
Es la música que armoniza todas nuestras acciones en el ascenso de nuestra evolución. Por ende, nuestros anhelos de acción no son más que manifestaciones de amor hacia aquello que se desea. Pues se ama aquello que se anhela. Del ser humano depende que ese amor sea sublime o nefasto.
La sabiduría es el galardón del hombre en su continua progresión evolutiva. Para conquistarla, atraviesa por experiencias sin fin en un proceso de eterna y continuada vida. Labra en la fertilidad de sus fuerzas creativas, estudia y en su aprendizaje el inmenso horizonte de la sabiduría se hace patente. En las profundidades del conocimiento el hombre se pierde y se percata que poco sabe.
Esto nos recuerda a Newton en la oportunidad en que le preguntan cómo se siente por sus triunfos en los predios científicos y él contesta: -“Me parece como si hubiera pasado mi vida como un niño que cavando un hueco en la arena de la playa tratara de verter toda el agua del Océano en él”-.
Indudablemente Newton era un sabio, como lo fue también Sócrates cuando exclamó: -“Yo sólo sé que no sé aquello que no sé” y fue considerado por la Pitia del Oráculo de Delfos como el hombre más sabio de su época.
Derivamos de lo anterior sabia lección. El hombre comienza a ser sabio cuando se reconoce a sí mismo. Entonces él comprende su misión en la naturaleza y cual Newton experimentado, exclama: -“Nada sé, pero estudiaré y sabré”.
El hombre se ha reconocido a sí mismo cuando a este estado ha llegado.
¡Hosanna! Saludos al hombre que su identidad espiritual descubre. En la sabiduría penetra y cual Flamarión en lo infinito profundiza. Ya el hombre no es pequeño, pues la potencia de su luz se manifiesta, y en el progreso labra su existencia.
Se necesita amar al conocimiento para cumplir aquella máxima, ya mencionada, del “conócete a ti mismo”, cuyo amor se manifiesta cual ideal que lleva al hombre a escudriñar en todo, llegando, gradualmente, a descubrir que en él mismo se encuentran los secretos del Universo, pero, paralelamente, se percata de que él no es más que un Universo en Miniatura o Microcosmos, y que conociéndose a sí mismo podrá conocer con cierta facilidad al Gran Universo o Macrocosmos.
Pero, sobre todo es necesario no olvidar que si el ser humano es un pequeño centro de sabiduría y que representa en sí la máxima sabiduría del Universo, necesitamos amarle, tanto porque nuestros semejantes al igual que cada uno de nosotros es la expresión sublime de la fuerza creadora universal, como por la sabiduría que en sí encierra y representa.
Repetimos, es necesario amar a nuestros semejantes porque en cada uno de ellos estaremos amando la máxima expresión del Creador y toda la fuerza de sabiduría que Él haya podido imprimir al Universo.
Entonces, preguntamos: -¿Por qué no amar al conocimiento y a nuestros semejantes, si ello permite la introducción a ese maravilloso campo de la sabiduría del hombre en su real expresión Universal?

Publicado en el Diario La Prensa, de Puerto La Cruz, Venezuela, el día Miércoles 17 de Septiembre de 1969.

lunes, 20 de mayo de 2013

EL IDEAL EN LA SUPERACIÓN SOCIAL DE LOS JOVENES


Concepción Arenal -Gallega Universal-
Pionera de la humanización del Derecho Penal
y defensora de los Derechos de la Mujer


EL IDEAL
EN LA SUPERACIÓN SOCIAL DE LOS JÓVENES

-16 de agosto de 1969-

©Giuseppe Isgró C.



Cada generación es portadora de nuevos ideales, de ahí la manifestación continua de la renovación  de la sociedad y del progreso que cada vez más caracteriza a la humanidad.
Por estos mismos ideales se originan las tan conocidas transformaciones sociales  de todas las épocas y etapas de la vida humana, que aún cuando de ninguna se deriva una trascendencia de mayor magnitud que la del revuelo mundial actual, todas sin embargo han reflejado la importancia trascendental que el momento permitía.
Desde que el ser humano experimentó la necesidad de vivir en sociedad, se originaron las leyes y normas cuya creación permitió las realizaciones y la vida en común. Estas normas y leyes se fueron perfeccionando con el desarrollo progresivo de los pueblos, cuya evolución, en cada etapa, era impulsada por la nueva generación de jóvenes. En este proceso  de renovación constante de la sociedad humana, se ha llegado al estado actual, el cual en su culminación presenta grandes perspectivas para seguras realizaciones hacia el logro de una mejor estructuración social, cuyo momento actual constituye una gran transición social-humana.
Los ideales de progreso que caracterizan los años de juventud, dejan de serlos al alcanzar el hombre la madurez, para dar paso a ideales de mayor trascendencia social-humana. Si esto se acepta como la realidad que representa, entonces se da la oportunidad para la formación y el desarrollo de esos nuevos ideales. Si por el contrario, intereses creados impiden reconocer esta realidad y se obstaculiza el libre florecimiento de toda iniciativa, de todo ideal de superación y progreso, nacen los dogmas y atavismos sociales que impiden toda libre evolución humana.
Experimentalmente, es de nuestro conocimiento que ciertas teorías o cosas que ayer eran consideradas como grandes verdades, hoy han dejado de serlo para dar paso a nuevas teorías que desaprueban a las anteriores; igual acontecerá con las consideradas hoy “grandes verdades” cuando nuevas generaciones del presente y del futuro establezcan otras que a éstas sustituyan. Y serán los jóvenes portadores de enérgicos y nuevos ideales  quienes con el paso armónico del tiempo impulsarán el avance de esta evolución.
Las generaciones pasadas han tenido que superar muchos obstáculos e intereses creados para dar curso a la libre realización de sus ideologías. Ellos han criticado, han protestado y han impulsado el progreso social-humano. Hoy corresponde hacer lo mismo a los jóvenes del momento, y en verdad lo hacen, pero: -¿es efectiva la actividad por ellos desarrollada? Sobre este particular tendría grandes críticas que hacer, y aún cuando por razones de espacio no puedo extenderme, dejaré establecidos algunos aspectos fundamentales.
Ellos protestan y se declaran inconformes sobre ciertas cuestiones sociales y es una forma de impulsar la evolución humana aún cuando esas manifestaciones no sean en sí la solución en el momento.
Los jóvenes de hoy requieren una larga reflexión sobre la índole y cauce de sus ideales. Existe la imperiosa necesidad de comprender que la humanidad del presente y del futuro confía en su preparación y capacidad para el logro de una mejor estructuración social, donde no exista aquello por lo que se protesta y manifiesta inconformidad.
Es lícito levantar voces de protesta en contra de los dogmas de cualquier índole que impidan las libres realizaciones humanas y el florecimiento de los nuevos ideales y valores, pero señalar defectos sociales involucra el deber de aportar soluciones y contribuir a su realización. No como ha sucedido en algunas congregaciones o denominaciones juveniles, que han manifestado su inconformidad y elevado gritos de protestas, pero han dejado de dar sus respectivos aportes para la solución anhelada.
Los jóvenes del futuro elevarán protestas de mayor magnitud en relación a la generación actual. ¿Nuestra generación ha estado a la altura de las que les precedieron? ¿Hemos o estamos realizando la labor que nos ha sido encomendada por la naturaleza de las cosas? Los resultados son los que darán el veredicto final.
Los jóvenes de ideales definidos, cuya existencia se desarrolla en continuas actividades y estudios, esos sí merecerán la aprobación de todos y serán admirados en la magnitud de sus obras como precursores de una nueva era, en estos momentos de transición social.
¡Jóvenes! ¿Tenemos ideales de gran trascendencia en la evolución social-humana? ¿Sí? ¡Entonces, basta de inactividad! ¡Manos a las obras! Que la acción demuestre la veracidad de las ideas. La evolución humana sólo es posible mediante la activa preparación y el constante trabajo. Si tenemos ideales, -¿por qué no trabajar por su realización?

Publicado en el Diario La Prensa, Puerto La Cruz, Venezuela, el día 16 de agosto de 1969.-

¿POR QUÉ NECESITAMOS LEER UNA HORA DIARIA?



¿POR QUÉ NECESITAMOS
LEER UNA HORA DIARIA?
-15 de marzo 1969-

©Giuseppe Isgró C.

La lectura amplia y variada representa el elemento fundamental para el desarrollo psíquico e intelectual del ser humano.
Las condiciones de la vida moderna sustraen al  hombre –y a la mujer- del desarrollo  activo de sus facultades mentales y con frecuencia descuida el recurso más asequible: la lectura, para sustituirlo por la televisión, la cual en exceso atrofia los órganos de ciertas facultades mentales. Esto tiende a aminorar la capacidad de iniciativa y hace al individuo más dependiente de los demás. También cabe destacar que, durante la etapa estudiantil, merma la capacidad de aprendizaje.
El ser humano necesita una activa reeducación personal. Precisa enfocar, periódicamente, su atención hacia aquellos elementos que son indispensables para el logro de una personalidad dinámica y para la perfección de los conocimientos que permiten su evolución en la naturaleza y una mayor comprensión de las leyes que les rigen.
Vivimos en un mundo donde estancarse significa quedarse rezagados. No conocernos a nosotros mismos y al mundo que nos rodea es faltar a lo más sublime de nuestra condición de seres pensantes. –“Conócete a ti mismo”, dijo Quilón, el Lacedemonio. El hombre –y la mujer-, en la búsqueda de ese conocimiento lucha durante toda su existencia. La lectura y la investigación son el medio indispensable para la satisfacción de la necesidad que representa un mayor desarrollo cultural o intelectual y una visión más amplia del ser humano en la naturaleza.
¿Qué hace la lectura? Lo veremos a continuación. El cerebro humano está formado por unas doce mil millones –o más- de células llamadas neuronas, las cuales forman las diferentes áreas o centros direccionales (psíquicos) del mismo. Estos centros constituyen el mecanismo de control  mediante el cual un ente llamado “psiquis” desempeña las funciones que nos caracterizan como seres pensantes y racionales. Al abordar el individuo los diferentes campos del saber humano, desarrolla activamente a estos centros o áreas psíquicas, cuyo desarrollo hace al ser humano más grande mentalmente, no tanto por los conocimientos adquiridos, sino por lo que el desarrollo en sí representa.
La lectura en sí representa para el cerebro lo que la gimnasia para el resto del organismo. La falta de ejercicio atrofia a los órganos y los degenera, perdiendo éstos capacidad para su funcionamiento normal. La manera de mantener activas y llenas de vitalidad a las neuronas cerebrales –y todo el aparato psico-mental- es mediante un período de lectura no menor de una hora diaria.
Esto contribuye, además, a la adquisición de una personalidad dinámica y definida.
Un axioma de Charles Darwin, dice: -“Toda necesidad crea el órgano y el hábito lo desarrolla”-. En el ser humano está latente la necesidad de una mayor preparación cultural y de un desarrollo activo y contínuo de su personalidad. El medio más asequible es la lectura. -¿Por qué no hacer que un período de lectura  de una hora diaria impulsa nuestra naturaleza humana a un nivel más alto de perfección y evolución?.

Publicado en el Diario La Prensa, el Martes 26 de Agosto de 1969. Puerto La Cruz, Venezuela.
Del Libro: EL RETORNO A LA NATURA –Escritos de juventud-.
Este artículo, ampliado, se integró en el libro Cómo potenciar el Autodominio.

viernes, 17 de mayo de 2013

LOS GUARDIANES CÓSMICOS



LOS GUARDIANES CÓSMICOS

©Giuseppe Isgró C.
-1990-


Existe un mecanismo de custodia en el cumplimiento de la ley de acción-reacción, a cuyos efectos están sometidos los seres humanos, conjuntamente con todos los integrantes de los tres reinos naturales.
Una sabia ley expresa: -“Con la misma fuerza con que se tira una pelota a la pared, ésta rebota a quien la lanzó”.
El Universo está regido por la ley de afinidad, entre otras, la cual rige el sistema y el orden universales. Se manifiesta el equilibrio de las fuerzas en juego por medio de la ley de acción-reacción, es decir: causa y efecto, en armonía con el balance de la ley de justicia, la ley de igualdad y la ley de compensación. Cada cosa está en el lugar que le corresponde, cumpliendo una función específica que los “guardianes del mundo” supervisan. Todo está sometido a su control y vigilancia.
En este orden de cosas, las fuerzas del bien predominan siempre buscando el equilibrio vital. Se controla el mal con el bien y la oscuridad con la luz.
La inteligencia Cósmica es la fuente reguladora de todo bien, por medio de los parámetros de los valores universales, rigiendo el camino del progreso, de la sabiduría, la perfección ascendente, donde, aún cuando el ser humano dispone del libre albedrío, realmente alcanza la auténtica libertad sólo cuando armoniza con las leyes universales, viviendo, como decían los estoicos de acuerdo con la naturaleza. Al desviarse del libre curso natural, su avance encuentra obstáculos que le antepone “los guardianes cósmicos”. Pese a que existe un mecanismo tipo ordenador universal regido por las leyes antes mencionadas de afinidad, justicia, igualdad y compensación, entre otras, conjuntamente con la ley de atracción que acciona en base al saldo de la suma existencial, que otorga un poder análogo al saldo en el balance de vida, en un momento dado, que ubica y reubica, automáticamente, a cada ser, en el orden que le corresponde, los guardianes cósmicos ejercen una labor, además de vigilancia, de asistencia espiritual, de protección y guía inspirativa, -fuerza de empuje o de bloqueo-, que a la vez, cumple un rol pedagógico.
Los guardianes cósmicos supervisan el universo y cada planeta de turno en donde a cada quien le toque vivir, en un momento dado. Cada nación, ciudad, pueblo, grupo, familia, individuo, etcétera, los tiene, bien sea que hay sido elegidos por méritos propios por los regidores universales o por afinidad, deber, justicia, o cualesquiera otras causas. Constituyen una especie de guías espirituales a cuyo cargo reposa la vigilancia del bien universal. Desde la más remota antigüedad se ha reconocido su existencia y quien sabe ver, ve su inherencia en muchos aspectos de la vida diaria, que se presentan como coincidencias, aparentes casualidades, etcétera.             
El ser humano es poseedor de esa “vocecita” interior que le indica lo que es prudente realizar. Por medio de la inspiración, los guías espirituales comunican por el pensamiento las ideas directrices necesarias a la persona que las recibe para orientar o reorientar su acción. Esa inspiración tiene una vertiente psico-cinética, mediante la fuerza de bloqueo, que inhibe la acción hasta el momento oportuno, que coincida con el sincronismo –engranaje- cósmico, y la fuerza de empuje, que impele a la acción, para llegar al lugar correcto, en el momento adecuado haciendo la cosa pertinente, apareciendo el resultado como una simple coincidencia, empero, es pura “causalidad”. El Creador Universal, como manifestación de la Ley Cósmica, se expresa, también, en una efectiva acción pedagógica, en la conciencia por medio de los sentimientos correspondientes a los valores universales inherentes a las lecciones precisadas por la persona en particular.
La conciencia, inexorablemente, deja oír su voz de aprobación o reprobación, como un sentimiento de lo justo o de lo injusto. La persona sabe si lo que ha hecho está bien o no, sin que nadie se lo diga. Es una percepción por medio de la conciencia. La tranquilidad interior vale por todos los tesoros apetecibles. La ley moral que en ella rige se impone como fuerza estabilizadora del equilibrio, del orden y de la armonía cósmica.
Los regidores del orden universal, a través de las inmutables leyes del amor, de la afinidad, de la justicia, de la igualdad –en la ley y ante ella-, la de compensación, de la paz interior y de la atracción y repulsión, -donde lo semejante atrae a lo semejante y repele lo contrario, automáticamente-, estimulan al ser armónico, a quien usan como canal de expresión de la Inteligencia Superior; empero, en caso contrario, anteponen resistencia que inhibe o neutraliza resultados, ubicando al individuo en situaciones cuyas experiencias le modelan positivamente. En vano se afana cada quien; en todo caso, ellos vienen a prestar su concurso cuando se busca el supremo bien en todas las cosas. Aunque en todos los grados, por la ley de atracción, cada quien coopera y a la vez encuentra cooperación según la índole de su objetivo si existe la suficiente persistencia en la realización del mismo. Entonces, oportunamente llega la solución buscada. Surge el contacto que aporta justo el dinero requerido, la persona que resuelve el caso, el médico que cura, el que tiene el conocimiento requerido, siempre en el momento oportuno.
Los guardianes del cosmos –y del planeta- regulan los mecanismos bienhechores para todos los seres humanos. Constituyen la “policía divina” que nadie puede burlar. Supervisan la realización de las metas implantadas por “los regidores del mundo” según los planes trazados por el Gran Arquitecto del Universo.

-II-

En una hoja de cálculo electrónica, al sumar o restar cifras en cualquier columna, simultáneamente –instantáneamente- se arrojan los resultados en el gran total. Esta es la manera como actúa la ley de compensación. Cada acto realizado es compensado instantáneamente en el gran total de la suma existencial. Según los diferentes totales de las “hojas de cálculo” internas del ser humano, se reflejan resultados exteriores, automáticamente. Aquí reside el secreto supremo de la ley de atracción: la potencia que en forma análoga atrae los respectivos resultados, coincide exactamente al nivel del saldo de la suma existencial. Mientras más elevado sea el nivel del saldo existencial, en ese mismo grado actúa la fuerza de atracción, bien sea en su polaridad positiva, si es un saldo existencial positivo, o en polaridad opuesta, de resultar un saldo en signo opuesto.
Los “guardianes cósmicos”, en cada mundo, existen igual que el dolor en el cuerpo, el cual avisa sobre la existencia de algún trastorno orgánico o la insatisfacción personal, que refleja la existencia de la ausencia de equilibrio espiritual, que es preciso alcanzar. Ellos, cuando todo procede bien, estimulan el estado armónico, el contento personal, la abundancia de felicidad, etcétera. Supervisan el equilibrio de fuerzas o la carencia del mismo, que constituye de por sí un mecanismo regulador que se denomina “guardianes cósmicos”. Si bien el mecanismo de la ley cósmica actúa en forma instantánea en la conciencia individual de cada quien, arrojando el veredicto como saldo existencial en la propia conciencia, los guardianes cósmicos, constituyen, a la vez, los pedagogos, los vigilantes y los reguladores del bien, de la luz, del amor, de la justicia, del progreso, de la armonía, de la riqueza universal, sin acaparar nada egoístamente, el poder realizador, el equilibrio, el orden, la vida, la inteligencia, etcétera.
Usar la cooperación cósmica de los guardianes del planeta asegura resultados positivo, independientemente del nivel de logros apetecidos. Es factible beneficiarse con su sintonía.
Solicita la cooperación cósmica de los guardianes universales, -del planeta de turno-, armoniza cósmicamente, permite que dentro de ti fluya la luz, el amor, la abundancia, el poder, la riqueza, sin acaparar nada egoístamente, sino para que fluya hacia los demás la mayor suma de bien posible a través de tu servicio.
En la medida en que la riqueza a través tuyo fluya hacia todos los demás, tú tendrás todo lo necesario para mantenerte vigente aquí y ahora. Oportunamente vendrán en tu ayuda los guardianes cósmicos, trayendo las situaciones equivalentes que constituyen tu oportunidad de servicio, abundancia, progreso y riqueza.
Mientras tanto, empléate a fondo utilizando tu energía creativa en la realización de metas claramente definidas por escrito. Actúa con constancia, tenacidad, voluntad y prudencia, que implica sabiduría. El mundo sigue adelante y tú estás en él. Avanza con paso firme, todo saldrá siempre bien, si cree en ello y actúa con determinación de vencer en las pruebas de la vida. Tú triunfas cada día más y mejor, en bien de todos.
Afirma con creencia positiva:

-“Guardianes Cósmicos”, que veláis por el bienestar colectivo y por el cumplimiento de las leyes de justicia, amor, armonía, cooperación cósmica, compensación, sostenedme fuerte frente a todas las situaciones, con la mente clara y lúcida, para ver las oportunidades cambiantes en cada cosa y ser útil al bien supremo. Que sea yo un elemento benéfico al colectivo humano, siendo cada día un mejor canal de expresión de la inteligencia divina allá donde yo sea más útil. Me pongo bajo la guía e inspiración superior de los guardianes del mundo y del Creador Universal en el cumplimiento de mi misión en la vida. Así sea. Así será. Hecho está.

Adelante.